PENSANDO EN LOS DEMÁS…
Quiero aprovechar uno de los documentales que tubimos la suerte de poder ver en la asignatura de Educación Inclusiva, “Pensando en el otros” para la reflexión de esta temática puesto que presenta algunos de los elementos que yo personalmente considero esenciales para llevar a cabo una buena práctica educativa.
Qué nos enseña este reportaje?
Qué nos enseña este reportaje?
Que una nueva manera de enseñar es posible, que el arte de vivir es todo un reto, que las emociones no están en los otros sino que nacen de un mismo, que la felicidad acompaña la enseñanza...
Pienso que este documental es una gran herramienta de trabajo para todos y cada uno de nosotros, tanto si somos maestros, padres, compañeros, etc. En esta sociedad parece que los sentimientos y, en especial los que traen escondida alguna connotación negativa (llantos, miedos, rabia...) se tienen que reprimir. Nos enseñan desde muy pequeños que las debilidades tienen que ser de cada cual y nos hacen sentir que a nadie le gusta estar rodeado de gente con tendencias depresivas, actitudes negativas... ¿por qué cuando alguien llora rápidamente el consuelo va dirigido a conseguir que deje de llorar? Por qué una de las primeras palabras pronunciadas es: No llores... Por el contrario nadie te dice nunca que dejes de reír. ¿No se trata al fin y al cabo de sentimientos?
Este documental pues es una nueva revolución y evolución dentro del ámbito de la enseñanza, es una lección que todos tendríamos que aplicar no tan sólo dentro de un aula sino en nuestro día a día. Crear vínculos estrechos con la gente con la que compartimos parcelas de nuestra vida, aprender a ser felices, empatizar con los otros... en definitiva, pensar en los otros.
Me maravilla la naturalidad con la que estos niños tratan las emociones, me fascina que puedan romper a llorar y puedan expresar lo que verdaderamente sienten y además con todo el respecto de sus compañeros. Me sorprende gratamente el grado de comprensión de quienes rodean a la persona que manifiesta un problema, la capacidad que tienen de sentir en un momento dado como este, e incluso de manifestar las emociones que en aquel momento los mueven.
Otro aspecto destacable es el de la comunicación. Los niños hacen razonamientos increíblemente maduros, exponen y manifiestan diferentes opiniones encontradas desde una lógica absoluta y no desde un arrebato, ¿por qué? Porque son razonamientos nacidos desde el interior de los niños, razonamientos que van cogidos de la mano de sus propios sentimientos, son razonamientos más emocionales que racionales y, por lo tanto, razonamientos puros.
El maestro Toshiro Kanamori sabe trabajar las emociones en todas y cada una de las actividades que se llevan a cabo. Por ejemplo con los diarios que se elaboran dentro del aula, los niños están trabajando la escritura a la vez que están expresando las propias emociones. O bien durante la fiesta de final de curso, también crea una simbiosis entre lo emocional y lo cognitivo puesto que los niños elaboraron una carta gigante para despedirse del papa de un compañero que ahora está en cielo, y así, de esta manera él la pudiera leer desde allí.
No obstante tengo que reconocer que para poder aplicar esta práctica es necesario que el propio maestro crea en ella, no se trata de una nueva corriente de aprendizaje. En absoluto, esta práctica va mucho más allá, esta práctica te permite estar en contacto, constantemente, contigo mismo y, por lo tanto cada día estás trabajando tu propia esencia.
No obstante tengo que reconocer que para poder aplicar esta práctica es necesario que el propio maestro crea en ella, no se trata de una nueva corriente de aprendizaje. En absoluto, esta práctica va mucho más allá, esta práctica te permite estar en contacto, constantemente, contigo mismo y, por lo tanto cada día estás trabajando tu propia esencia.
Otro aspecto a destacar es la democracia que se imparte en el aula a la vez que está latente la autoridad del maestro (que no el autoritarismo), este equilibrio entre afecto-respecto del maestro con los alumnos, de los alumnos con el maestro y de los alumnos con los alumnos.
Estos niños irradian alegría, felicidad, gozo... a pesar de que durante el año escolar viven y experimentan situaciones impactantes y difíciles de afrontar tales como la muerte, la pérdida de seres queridos, la despedida de una de las alumnas... pienso que esto los hace crecer emocionalmente, liberarse de las represiones sociales y romper las barreras sentimentales que actualmente nos rodean.
“Reír, llorar, aprender.
“Reír, llorar, aprender.
Ahora los 35 alumnos entienden que los vínculos de amistad se crean pensando en los sentimientos de los demás. Aprender a pensar en los demás les ha enseñado cuál es la clave de la felicidad y a ser felices desde el fondo del corazón.” (Fragment del vídeo)
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