La escuela de nuestros días
Si tenemos en cuenta la
evolución en el ámbito educacional, podemos determinar que dentro de las aulas,
empieza a resurgir, o por lo menos se pretende, una nueva visión del niño y su
potencial.
Tradicionalmente la escuela
era considerada como la única transmisora de conocimiento y, por consiguiente,
dentro de las aulas se respiraba un ambiente de autoritarismo, estrechamente relacionado
con la teoría conductista, asumiendo por tanto que el comportamiento de los
niños era una respuesta a su ambiente pasado y presente y que todo
comportamiento es aprendido y por tanto puede ser también modificado.
Así pues un maestro de
educación tradicional considera que el niño debe ser calificado en base a los
estándares de aprendizaje y mediante sus resultados académicos, conceptúa el currículo
por áreas delimitadas, materias independientes. La escuela se considera una
institución desvinculada del resto de la comunidad y única conocedora y
portadora del saber.
El niño tiene sus
capacidades totalmente limitadas y está a merced del maestro frente a cualquier
situación.
No obstante, gracias a todas
las aportaciones e investigaciones de los últimos años, cada vez hay una mayor
concienciación sobre la educación, tanto en el ámbito familiar, social y
escolar, y, por tanto, actualmente se considera a toda la comunidad como parte
educativa y responsable de sus miembros.
Para mí, una escuela ideal,
que pretenda dar respuesta a las necesidades emocionales, es aquella que tiene
como base una filosofía humanista, es decir escucha, participación y
comunicación activa. Es aquella escuela que no delimita ni física ni
cognitivamente, que hace del niño el protagonista del lugar, que respeta los
recursos naturales, que potencia al máximo las capacidades de estos de manera
individual, que atiende a la diversidad y trabaja la inclusividad y, en
definitiva que ofrece un aprendizaje integral para toda la vida. Una escuela
que presenta el currículo en espiral, que el personal docente comparte la filosofía
del centro y trabaja cooperativamente.
Como objetivos principales
destacaría, partiendo de la figura del niño:
- Conseguir el desarrollo de
sus capacidades al máximo (tanto emocionales, como sociales como cognitivas) de
manera real, directa i cuotidiana.
- Conseguir una escuela
integradora, atendiendo el principio de inclusividad.
- Ofrecerle un marco de
seguridad partiendo de sus intereses, necesidades y motivaciones.
Como
modelo de referencia destacaría el constructivista, pero con algunos nuevos
matices: potencializar más las capacidades emocionales de los niños, como por
ejemplo veíamos en el vídeo del profesor Toshiro Kanamori de “Pensant en els
altres”.
Un
modelo centrado totalmente en el niño y que fomente un aprendizaje integral
para toda la vida.
"La emoción dirige la atención, y
la atención dirige el aprendizaje"
Robert Sylwester
Para poder explicitar como sería un
centro que trabajara y diera respuesta a las necesidades emocionales me
gustaría previamente definir que es lo que considero una necesidad emocional y
que creo que aporta una educación en este ambito.
La Educación emocional persigue enseñar a enfrentarse a
situaciones presentes así como prepararse para el futuro, proporcionando
crecimiento y enriquecimiento personal y diversas estrategias a las que poder
recurrir para controlar tus propias emociones, para poder entender las de los
demás y para poder relacionarte en diversos contextos en los cuales se reflejen
relaciones sociales.
¿Por qué considero vital una educación
emocional?
Porque los niños no siempre desarrollan
de forma espontánea las cualidades emocionales y capacidades sociales que los
convertirán el día de mañana en adultos responsables, apreciados y felices.
Necesitan que se les oriente y se les permita expresar aquello que están sintiendo
en todo momento, para que en el futuro puedan reconocerlo y sepan como gestionarlo.
Sin olvidar, no obstante, que la vida
familiar será la primera escuela de aprendizaje emocional para el niño.
Por nuestra parte debemos conocer y
aceptar las individualidades de los niños, para que de esta manera podamos
reconocer las debilidades y fortalezas que posee cada uno.
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