miércoles, 6 de junio de 2012

Actividad 7 - Dos modelos de familia

Dos modelos de familia

Me gustaría iniciar esta reflexión  sobre el artículo leído  Retrato de dos modelos de familia”  (Cuadernos de pedagogía, nº378 abril 2008) aclarando en un primer lugar que me ha resultado dificultosa su lectura puesto que no comparto la premisa inicial. Lo considero  extremista y dista de la realidad (bajo mi experiencia) lo cual no me ayuda a sentirme identificada con lo que explica.

De todas formas también es cierto que hay observaciones y reflexiones con las que sí estoy totalmente de acuerdo, por ejemplo cuando indica que “…la buena utilización de los medios de comunicación favorece el crecimiento cognitivo, y la posibilidad de leer y valorar opiniones diferentes con respecto a los acontecimientos de la actualidad y de las crónicas estimula el espíritu crítico y, con ello, la consecución de la autonomía personal”. Pero lo considero un ideal, dudo mucho que se haga actualmente un buen uso de estas potentes herramientas, por un lado, y de que se fomente y se trabaje, tanto dentro del ámbito familiar como escolar como social, un espíritu crítico, reflexivo y autónomo.
Para empezar creo que actualmente vivimos en una sociedad donde domina lo estético, y superficial, una sociedad competitiva, individualista y muy consumidora, una sociedad cada vez más ignorante y desinteresada, una sociedad completamente desmotivada. La gente está desengañada, pero creo que nos falta caminar en la dirección correcta para reconducirnos y empezar a sentir una mayor satisfacción personal.

Actualmente los modelos de familia, bajo mi punto de vista, son un perfecto reflejo de la sociedad actual. Nos encontramos ante una gran diversidad familiar, que presenta estructuras muy distintas a la nuclear.

Con la incorporación de la mujer al trabajo, la libertad y aceptación social de nuevas y distintas parejas, la tendencia no religiosa cada vez de mayor impacto y con ello la posibilidad de divorcio, las nuevas tendencias ideológicas sobre el mundo de la pareja y la educación, la dificultad de emancipación entre los jóvenes, la flexibilidad dentro del núcleo familiar y los cambios de rol, el avance tecnológico, etc… considero que los niños se rodean de un ambiente totalmente polivalente y rico, que podría ser de gran aportación y enriquecimiento, sin embargo, el resultado es una mayor desatención y, por consiguiente, tal y como cita el artículo “… la violencia protagonizada por adolescentes, los actos de acoso y los no menos importantes problemas de aprendizaje son casi los únicos temas que surgen cuando se oye hablar de niños y adolescentes…”  , bajo mi punto de vista es interesante destacar, además, que actualmente vivimos en una sociedad sin tiempo que hace que ni tan siquiera reflexionemos sobre estos aspectos, y, por otro lado, nos olvidamos de que los niños ven y lo que ven es lo que hacen.


La clave de la educación de los hijos





Después de esta pequeña introducción, me gustaría comentar algunos de los aspectos que se destacan sobre los dos modelos de familia.

Por un lado nos habla del modelo hiperprotector, resaltando la fragilidad de los pequeños, el egoísmo, la no comunicación y la incapacidad para hacer y resolver, por otro lado nos presentan el modelo democrático-permisivo del cual destacan el consenso para todo entre los miembros, violencia de los hijos a los padres y por consiguiente totalitarismo y autoritarismo por parte de los hijos.

Estos son los desencadenantes de los dos modelos educativos, los cuales, supuestamente tienen como objetivo la paz familiar.

Bueno pues, a mi parecer, sí creo que existen tendencias hiperprotectoras y democráticas en el ámbito educacional no obstante, el artículo plantea dos perfiles excesivamente concretos y definidos que dudo que se den tan ampliamente dentro de la sociedad. Hay atisbos y ciertas tendencias, hay familias partidarias de una educación protectora, otras democráticas, otras autoritarias… pero pienso que el resultado final es una combinación de los distintos matices y modelos y por consiguiente un equilibrio, si es así, es cuando creo que puede darse una buena educación dentro del ámbito familiar.

En la actividad se nos pide que destaquemos lo más relevante de cada modelo y especifiquemos las consecuencias futuras que ese tipo de educación puede conllevar. Para mí es difícil hallar otras consecuencias que no sean las que se citan en el artículo dado que me cuesta imaginar un perfil de familia como el que se describe. De ser así, entiendo perfectamente que hable de hijos violentos, frustrados, autoritarios, egoístas y, en un futuro con grandes problemas adaptativos y relacionales dentro de la sociedad y con mayor índice de frustración en caso de no modificar la conducta adquirida. Por otro lado el sentimiento de los familiares seguramente sería el de víctimas ya que se replantearían el problema des de un punto de vista propio: ¿Qué he hecho mal? ¿Cómo es posible que me trate así si le he dado y ofrecido todo lo que tengo? En ningún momento se replantearían el problema des de un punto de vista educacional y de actitud, reconociendo que los valores que les han infundado rozaban casi lo inmoral.

Comparto la idea de ofrecer e informar a las familias, como futuros maestros, sobre los riesgos que puede conllevar una excesiva complacencia, flexibilidad, tolerancia, etc. y por consiguiente la necesidad de transmitir la importancia de establecer límites, creo que ese es el mensaje de este artículo.


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