Dos modelos de familia
Me gustaría iniciar esta
reflexión sobre el artículo leído “Retrato
de dos modelos de familia” (Cuadernos
de pedagogía, nº378 abril 2008) aclarando en un primer lugar que me ha
resultado dificultosa su lectura puesto que no comparto la premisa inicial. Lo
considero extremista y dista de la
realidad (bajo mi experiencia) lo cual no me ayuda a sentirme identificada con
lo que explica.
De todas formas también es
cierto que hay observaciones y reflexiones con las que sí estoy totalmente de
acuerdo, por ejemplo cuando indica que “…la
buena utilización de los medios de comunicación favorece el crecimiento
cognitivo, y la posibilidad de leer y valorar opiniones diferentes con respecto
a los acontecimientos de la actualidad y de las crónicas estimula el espíritu
crítico y, con ello, la consecución de la autonomía personal”. Pero lo
considero un ideal, dudo mucho que se haga actualmente un buen uso de estas
potentes herramientas, por un lado, y de que se fomente y se trabaje, tanto
dentro del ámbito familiar como escolar como social, un espíritu crítico,
reflexivo y autónomo.
Para empezar creo que actualmente
vivimos en una sociedad donde domina lo estético, y superficial, una sociedad
competitiva, individualista y muy consumidora, una sociedad cada vez más
ignorante y desinteresada, una sociedad completamente desmotivada. La gente
está desengañada, pero creo que nos falta caminar en la dirección correcta para
reconducirnos y empezar a sentir una mayor satisfacción personal.
Actualmente los modelos de familia,
bajo mi punto de vista, son un perfecto reflejo de la sociedad actual. Nos
encontramos ante una gran diversidad familiar, que presenta estructuras muy
distintas a la nuclear.
Con la incorporación de la mujer al trabajo, la libertad y aceptación social de nuevas y distintas parejas, la tendencia no religiosa cada vez de mayor impacto y con ello la posibilidad de divorcio, las nuevas tendencias ideológicas sobre el mundo de la pareja y la educación, la dificultad de emancipación entre los jóvenes, la flexibilidad dentro del núcleo familiar y los cambios de rol, el avance tecnológico, etc… considero que los niños se rodean de un ambiente totalmente polivalente y rico, que podría ser de gran aportación y enriquecimiento, sin embargo, el resultado es una mayor desatención y, por consiguiente, tal y como cita el artículo “… la violencia protagonizada por adolescentes, los actos de acoso y los no menos importantes problemas de aprendizaje son casi los únicos temas que surgen cuando se oye hablar de niños y adolescentes…” , bajo mi punto de vista es interesante destacar, además, que actualmente vivimos en una sociedad sin tiempo que hace que ni tan siquiera reflexionemos sobre estos aspectos, y, por otro lado, nos olvidamos de que los niños ven y lo que ven es lo que hacen.
La clave de la educación de los hijos
Después de esta pequeña
introducción, me gustaría comentar algunos de los aspectos que se destacan
sobre los dos modelos de familia.
Por un lado nos habla del
modelo hiperprotector, resaltando la fragilidad de los pequeños, el egoísmo, la
no comunicación y la incapacidad para hacer y resolver, por otro lado nos
presentan el modelo democrático-permisivo del cual destacan el consenso para
todo entre los miembros, violencia de los hijos a los padres y por consiguiente
totalitarismo y autoritarismo por parte de los hijos.
Estos son los
desencadenantes de los dos modelos educativos, los cuales, supuestamente tienen
como objetivo la paz familiar.
Bueno pues, a mi parecer, sí
creo que existen tendencias hiperprotectoras y democráticas en el ámbito educacional
no obstante, el artículo plantea dos perfiles excesivamente concretos y
definidos que dudo que se den tan ampliamente dentro de la sociedad. Hay
atisbos y ciertas tendencias, hay familias partidarias de una educación
protectora, otras democráticas, otras autoritarias… pero pienso que el resultado
final es una combinación de los distintos matices y modelos y por consiguiente
un equilibrio, si es así, es cuando creo que puede darse una buena educación
dentro del ámbito familiar.
En la actividad se nos pide
que destaquemos lo más relevante de cada modelo y especifiquemos las
consecuencias futuras que ese tipo de educación puede conllevar. Para mí es
difícil hallar otras consecuencias que no sean las que se citan en el artículo
dado que me cuesta imaginar un perfil de familia como el que se describe. De
ser así, entiendo perfectamente que hable de hijos violentos, frustrados,
autoritarios, egoístas y, en un futuro con grandes problemas adaptativos y
relacionales dentro de la sociedad y con mayor índice de frustración en caso de
no modificar la conducta adquirida. Por otro lado el sentimiento de los
familiares seguramente sería el de víctimas ya que se replantearían el problema
des de un punto de vista propio: ¿Qué he hecho mal? ¿Cómo es posible que me
trate así si le he dado y ofrecido todo lo que tengo? En ningún momento se
replantearían el problema des de un punto de vista educacional y de actitud,
reconociendo que los valores que les han infundado rozaban casi lo inmoral.
Comparto la idea de ofrecer
e informar a las familias, como futuros maestros, sobre los riesgos que puede
conllevar una excesiva complacencia, flexibilidad, tolerancia, etc. y por
consiguiente la necesidad de transmitir la importancia de establecer límites,
creo que ese es el mensaje de este artículo.
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