sábado, 25 de febrero de 2012

Actividad 2- Las emociones primarias

Intentaré plantearme la pregunta de una manera reflexiva, sin aplicar lo que ya hemos aprendido en clase. Lo cierto es que como me he incorporado una semana más tarde a clase es un tema que ya hemos tratado y, en cierta manera, mi respuesta muy probablemente va estar algo condicionada a la respuesta, que lamentablemente ya conozco.

Hasta ahora nunca me había parado a pensar en las emociones de una manera racional. Según mi experiencia puedo identificarlas como manifestaciones de mi cuerpo frente a diferentes estados emocionales que experimento. Nacen de mi interior y me ayudan a que yo, como Priscila, forje parte de mi identidad. Las considero como la máxima expresión a lo que siento en cada uno de los momentos y situaciones que vivencio… el engaño, la mentira ¿también son consideradas emociones?


No lo sé, pero reflexiono sobre esta pregunta en una de las actividades que se proponen más adelante, cuando hablamos del concepto de sentimiento.
Sin haberme leído la lectura, y lo cierto es que aun habiéndomela leído, tengo que reconocer que me resulta difícil establecer cinco emociones como primarias, porque: ¿De dónde nacen estas cinco emociones? ¿Quién las reconoció como las cinco emociones básicas? ¿Se entienden como primarias porque se las consideran emociones raíz? ¿O son primarias porque priman sobre el resto? ¿Se establecen a raíz de una evolución en la especie humana? ¿Derivan de conceptos tales como instinto defensivo, ofensivo y nutricio (http://www.inteligencia-emocional.org/articulos/lasemocionesysecundarios.htm)?

Es un tema que presenta cierta complejidad, es difícil establecer unas emociones concisas y denominarlas emociones básicas ya que estamos expuestos constantemente a cambios, a una evolución y, por tanto, a mi parecer, lo que en un momento  pudo considerarse imperante quizás, en la actualidad, ya no sea así.

Entonces, para poder contestar a la pregunta, de una manera consciente y con cierto uso de razón sería necesario que me informara mucho más respecto al tema, no obstante, lo haré dando mi humilde opinión y reconociendo de antemano que no está fundamentada más que en mi propia experiencia.

El amor considero que es la cuna de las emociones, el abrazo universal que todos vamos buscando, el calor y la esencia de la vida, por tanto es una emoción que nace y se cultiva en pequeños círculos que, a medida que crecemos se amplían y, pienso que si aprendemos a vernos en todas y cada una de las personas que nos rodean y nos reconocernos en ellas, ese amor que se emana puede llegar a ser la fuente de la vida.

No obstante, en alguna lectura sobre inteligencia emocional (http://www.inteligencia-emocional.org/articulos/lasemocionesysecundarios.htm) me ha sorprendido el hecho de que consideren el amor como una emoción secundaria.

Luego, quizás hubiera nombrado la alegría, por el hecho de ser una emoción con la que me identifico. Me considero una persona alegre y, es raro el día que, independientemente de lo que haya acontecido, no tenga un momento o incluso un rato de risas y sonrisas. Me gusta rodearme de alegría, de frescura en el ambiente. Pero no me gustaría que eso pudiera malinterpretarse, no lo digo en un plano de superficialidad, sino más bien en un plano de simplicidad.

Basándome en el momento presente, en lo que observo a mi alrededor la tercera emoción que hubiera nombrado, muy probablemente hubiera sido la ansiedad, la tristeza… derivada de un sentimiento de insatisfacción, de frustración... no lo digo tanto por el momento presente de crisis que nos acontece sino más bien porque hemos sido una sociedad “privilegiada” y, poco a poco, hemos ido perdiendo el arraigo, el contacto con la esencia. Dejándonos deslumbrar por un materialismo lleno de consumismo, competitividad, rivalidad… provocando una insatisfacción constante al querer obtener más de lo alcanzado por el simple hecho de obtenerlo, sin reflexionar sobre el hecho de si realmente lo deseábamos.

Una cuarta y última emoción de la que hubiera hablado y que mantiene relación con la emoción anterior es el miedo. El miedo como sentimiento que se crea en nuestro interior, que nos paraliza, el cual impide romper con esas barreras que nos están proporcionando insatisfacción o frustración… Desde este punto de vista, pues, considero que el miedo al que me refiero es más bien un miedo infundado, cultural y por tanto no se trataría tanto de algo emocional sino más bien de un sentimiento arraigado que vamos alimentando con el tiempo, los temores, la presión social, el entorno…


Viendo un breve documental de redes que trataba sobre las emociones, oí nombrar a Paul Ekman, psicólogo considerado como uno de los mayores expertos en la comunicación emocional, y encontré este interesante vídeo que plantea una de las cuestiones que habíamos comentado en clase: si las emociones se consideran fijas y universales o cambian dependiendo de la cultura. Me gustaría compartirlo con vosotros.




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